Nuevos comienzos

Me he quedado viendo al mar esta tarde y descubrí porque me trae tanta nostalgia. La verdad es porque cuando lo veo miro el reflejo de mi vida es como si al verlo pudiera ver mi interior. Y lo he tratado de evadir todos estos días así como no he querido escribir porque tenía miedo de dejar que mi alma hablara de decir lo que en verdad siento. Pero hoy finalmente me sentí vacía de su amor, mientras me perdía mirando lo profundo y infinito del mar me iba enfrentando a mis sentimientos, a lo más recóndito de mi ser. Si, hoy descubrí la paz de saber que no hay nada más que pudiera hacer, porque lo di todo por siquiera un par de horas con el, hoy encontré la paz que trae la resignación, la aceptación. Aceptar que todo fue una fantasía, que no se trataba de ser mejor que nadie, de dar más amor para ganar el suyo, de decirle de mil y una formas lo mucho que lo amaba, se trataba de aceptar que desde el primer momento  nuestro tiempo ya había acabado. Hoy descubrí que la resignación es la única cosa que puede bajar la llama del más intenso amor. Hoy ya no importa que tan fuerte latía mi corazón por el, porque me dejo naufragando en el olvidó, y dejo que mi amor se ahogará en su orgullo. Y aunque sé que esta mujer fuerte que hoy soy podría amarlo hasta la muerte, pero ya me han lastimado otras veces hoy prefiero rendirme y no luchar. A todos nos llega el momento de tomar la decisión sabia de levantar bandera y anunciar retirada. No puedo reprocharme nada me entregue, ame, arriesgue y perdí. Basta ya de vivir de ilusiones de fantasías que nunca se harán realidad. Basta ya de soñar con sus besos y amaneceres a su lado que me vuelven presa y esclava de un amor cobarde que no quiso ni mirarme a la cara; porque quizá tuvo miedo de darse cuenta que se puede amar más de lo que creía. Hoy rompo las cadenas que nos ataban. Vé y vuela amor en ese cielo infinito, sé libre y deja de seguir ese amor que es como el viento inalcanzable… vete y vuela que no hay peor infierno que amar a alguien que pertenece a otro cielo.